Dormir bien ya puede ser complicado durante el resto del año. Pero cuando llegan las noches de verano y las temperaturas no bajan, conciliar el sueño puede convertirse en todo un reto.
Seguro que te ha pasado alguna vez: das vueltas en la cama, notas que la almohada está caliente, te despiertas varias veces durante la noche y, al día siguiente, sientes que no has descansado nada.
Y no es solo una sensación.
El calor afecta directamente a la calidad del sueño y puede hacer que durmamos menos, nos despertemos con más frecuencia y nos levantemos más cansados.
En este artículo te explico por qué ocurre, qué dice la ciencia, qué hábitos pueden ayudarte a descansar mejor y qué suplementos pueden ser interesantes según el tipo de problema de sueño.
¿Por qué dormimos peor cuando hace calor?
Nuestro organismo necesita disminuir ligeramente la temperatura corporal para iniciar el sueño.
De hecho, una de las señales que utiliza el cerebro para «activar el modo descanso» es precisamente esa pequeña bajada de temperatura.
Cuando el ambiente está demasiado caliente, este mecanismo funciona peor y aparecen dificultades para conciliar el sueño.
Además, el exceso de calor provoca:
- Mayor sudoración.
- Más despertares nocturnos.
- Sueño menos profundo.
- Mayor sensación de fatiga al día siguiente.
Por eso muchas personas tienen la sensación de dormir muchas horas, pero levantarse igualmente agotadas.
La temperatura ideal para dormir
Aunque cada persona es diferente, la mayoría de estudios sitúan la temperatura ideal del dormitorio entre 17 y 20 ºC.
Cuando la habitación supera los 24-25 ºC es habitual que aumenten los despertares y disminuya la calidad del sueño.
Si no dispones de aire acondicionado, pequeños cambios pueden ayudarte a mantener una temperatura más confortable.
Cómo influye el calor en las distintas fases del sueño
Dormir no consiste simplemente en cerrar los ojos.
Durante la noche pasamos por diferentes fases del sueño, cada una con una función importante.
El calor puede alterar especialmente el sueño profundo, que es la fase más reparadora, y el sueño REM, fundamental para la memoria, el aprendizaje y el bienestar emocional.
Como consecuencia, al día siguiente es frecuente notar:
- Cansancio.
- Menor concentración.
- Irritabilidad.
- Sensación de haber descansado poco.
¿Quiénes suelen dormir peor con el calor?
Aunque cualquiera puede verse afectado, existen personas especialmente sensibles.
Entre ellas destacan:
- Mujeres durante la perimenopausia y la menopausia.
- Bebés y niños pequeños.
- Personas mayores.
- Personas con ansiedad o insomnio previo.
- Trabajadores con horarios nocturnos.
En estos casos conviene prestar todavía más atención a los hábitos relacionados con el sueño.

3 Consejos para dormir bien en verano
Mantén una temperatura corporal adecuada
Uno de los aspectos más importantes para dormir bien en verano es ayudar al cuerpo a disminuir su temperatura.
Mantén el dormitorio lo más fresco posible ventilando la casa a primera hora de la mañana o por la noche y manteniendo persianas o cortinas cerradas durante las horas de más calor.
Utiliza ropa de cama de algodón o lino y pijamas ligeros, y opta por una ducha templada antes de acostarte, ya que el agua muy fría puede provocar un efecto rebote y dificultar el descanso.
También puede ayudarte refrescar zonas como el cuello, las muñecas o los pies antes de dormir.
Cuida tus hábitos durante la tarde y la noche
Lo que haces en las horas previas a acostarte influye mucho en la calidad del sueño.
Procura realizar cenas ligeras y fáciles de digerir, limita el consumo de alcohol, mantente bien hidratado durante el día (evitando beber grandes cantidades de agua justo antes de dormir) y evita el ejercicio físico intenso a última hora, ya que aumenta la temperatura corporal y dificulta la conciliación del sueño.
Favorece una buena higiene del sueño
Además del calor, existen otros factores que pueden empeorar el descanso. Intenta reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarte, ya que la luz azul y la estimulación mental dificultan la producción natural de melatonina.
Por último, intenta mantener horarios de sueño lo más regulares posible, incluso durante las vacaciones, ya que nuestro reloj biológico funciona mucho mejor cuando seguimos una rutina estable.
Mis soluciones para dormir bien en verano
Los sofocos y el calor: una combinación difícil
Para muchas mujeres, el verano supone un doble desafío.
Al calor ambiental se suman los sofocos propios de la perimenopausia o la menopausia, haciendo que los despertares nocturnos sean mucho más frecuentes.
Si este es tu caso, además de mantener un dormitorio fresco, utilizar ropa de cama transpirable y tener agua cerca de la cama, puede ser interesante valorar un apoyo específico.
Sofocos (SFC) Sweet Asun Arias es un complemento alimenticio formulado para ayudar a aliviar los sofocos, los sudores nocturnos, la irritabilidad y la fatiga. Su combinación de ingredientes como Luprenol® (8-prenilnaringenina), sauzgatillo, cimicífuga, beta-alanina, azafrán, L-triptófano, magnesio y vitaminas lo convierte en una opción muy interesante para mujeres cuyos sofocos están afectando a su calidad de vida y a su descanso.
¿Y si el problema es conciliar el sueño?
No todas las personas tienen el mismo tipo de insomnio.
Hay quien tarda mucho en dormirse y quien consigue conciliar el sueño, pero se despierta varias veces durante la noche.
Por eso es importante adaptar la ayuda a cada situación.
Cuando el principal problema es conciliar el sueño, una buena opción puede ser Melatonina Spray Fast Carlota Torres, un complemento alimenticio formulado con Melatonina, Lavanda, Azafrán y Vitamina B6, especialmente indicado para favorecer el inicio del sueño y ayudar en casos de despertares nocturnos ocasionales.
Si además buscamos reequilibrar el ciclo sueño-vigilia, especialmente en personas con horarios irregulares, cambios de rutina o jet lag, puede resultar interesante Melatonina Complex Carlota Torres, que combina Melatonina, L-Triptófano y Vitamina B6, ingredientes implicados en la síntesis de serotonina y melatonina, ayudando a favorecer un descanso de mayor calidad.
¿Y si aun así sigo durmiendo mal?
Si las dificultades para dormir aparecen únicamente durante las olas de calor, probablemente mejorarán cuando las temperaturas desciendan.
Sin embargo, si el insomnio persiste durante varias semanas, afecta a tu calidad de vida o se acompaña de ansiedad, ronquidos intensos o pausas respiratorias, conviene consultar con un profesional sanitario para valorar la causa.
Dormir mal no debería normalizarse.

El calor puede alterar de forma importante la calidad del sueño, pero pequeños cambios en nuestros hábitos pueden marcar una gran diferencia.
Mantener un dormitorio fresco, favorecer una correcta ventilación, utilizar ropa de cama transpirable, mantenerse bien hidratado, respetar una buena higiene del sueño y, cuando sea necesario, apoyarse en suplementos adaptados al tipo de problema, puede ayudarte a descansar mucho mejor durante el verano.
Porque dormir bien no solo significa levantarse con más energía al día siguiente.
Es uno de los pilares fundamentales para cuidar nuestra salud física, mental y emocional.
En Farmacia Carlota Torres podemos ayudarte a encontrar la solución más adecuado según tus síntomas y necesidades.
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